Juramentos de amantes que al oírlos, son solo palabras huecas y sin sentidos; no las digas!
Yo nada te prometo,más allá de unas horas de placer intenso, pues es lo que puede cumplir; el momento que te ofrezco es este, hoy y ahora, si lo quieres aprovéchalo; sométeme a tus instintos, quiero ser objeto de tus atenciones promiscuas, pon tu mano entre mis piernas, has quepierda la razón, ten un instante de arrebato y desnúdame,explora micuerpo, no te detengas…!
Recostada entre las dudas de su cuarto, fumaba un cigarrillo tras otro .Esperando una señal tan oculta como sus deseos, ser la mujer más amada, amante y… Complaciente de sus caprichos.
Se acomoda esperandofrente a la puerta del departamento y cuando entra él, lo primero que ve es a ella sentada en una silla dejando caer su cabezasobre el respaldo, sus piernas apoyadas suavemente en la mesa,casi totalmente desnuda,porque solo tenía puesto unas gotas de perfume que se olían en el ambiente; la hacíansensualmente atractiva.
Él ni preguntó por la comida, porquesus pensamientos lo llevaron directamente a ella, para degustar un manjarespecial, devorando poco a poco su cuerpo sudado dela pasión desenfrenada, entre gemidos y susurros.
Susurros desus deseos a los que les darían rienda suelta; miradas cómplices, gestos que acompañan y caricias que van más allá dejando huellas en sus cuerpos.
Y después del orgasmo, comió pero la mesa fue mi cuerpo.