viernes, 21 de agosto de 2009

ME PENETRAS




Estando profundamente dormida, mi cuerpo comienza a responder a los estímulos de tu cuerpo que se va acomodando, entre mis muslos y me penetra; sigo sin poder abrir mis ojos, mi respiración se torna más profunda, me voy enderezando muy despacio, mientras te sigues moviendo dentro de mí, se entrelazan nuestras manos y rompo el silencio con un suave gemido.




Ahora es cuando mi boca, besa tus dulces labios y me transportas al límite de lo inesperado; Dejo caer mi cabello sobre la espalda y me arqueo en busca de más placer mientras te deleitas besando mis pechos y yo te sostengo entre mis muslos y me aferro de tus hombros para no separarme; me abrazas con la furia de tu pasión y es el momento justo donde nuestros cuerpos comienzan a expresarse, entre sudor, temblores y gestos que insinúan y van más allá de lo prohibido.

domingo, 16 de agosto de 2009

LOS AMANTES NO JURAN

Juramentos de amantes que al oírlos, son solo palabras huecas y sin sentidos; no las digas!

Yo nada te prometo, más allá de unas horas de placer intenso, pues es lo que puede cumplir; el momento que te ofrezco es este, hoy y ahora, si lo quieres aprovéchalo; sométeme a tus instintos, quiero ser objeto de tus atenciones promiscuas, pon tu mano entre mis piernas, has que pierda la razón, ten un instante de arrebato y desnúdame, explora mi cuerpo, no te detengas…!


jueves, 13 de agosto de 2009

ESPERANDO UN AMANTE



Recostada entre las dudas de su cuarto, fumaba un cigarrillo tras otro .Esperando una señal tan oculta como sus deseos, ser la mujer más amada, amante y… Complaciente de sus caprichos.

Se acomoda esperando frente a la puerta del departamento y cuando entra él, lo primero que ve es a ella sentada en una silla dejando caer su cabeza sobre el respaldo, sus piernas apoyadas suavemente en la mesa, casi totalmente desnuda, porque solo tenía puesto unas gotas de perfume que se olían en el ambiente; la hacían sensualmente atractiva.

Él ni preguntó por la comida, porque sus pensamientos lo llevaron directamente a ella, para degustar un manjar especial, devorando poco a poco su cuerpo sudado de la pasión desenfrenada, entre gemidos y susurros.

Susurros de sus deseos a los que les darían rienda suelta; miradas cómplices, gestos que acompañan y caricias que van más allá dejando huellas en sus cuerpos.

Y después del orgasmo, comió pero la mesa fue mi cuerpo.